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Nosotros, los Intelidoguis

La Resistencia Intelidogui se formó como respuesta al acoso masivo sufrido después de que se corriesen rumores acerca de que el Kabu de Grado Magno que apareció en el Bosque Quemado era un intelidogui. La verdad es que los rumores eran ciertos, pero la Triple Estrella hizo muchos esfuerzos para que no cundiese el pánico y trató de taparlo. Los intelidoguis estaban ya en muchos hogares de onironautas de P.D., y se consideraban las mascotas oníricas por excelencia. El Ser Humano había domesticado a la primera especie kabu. O eso parecía. Los intentos del gobierno para ocultar el suceso saltaron por los aires cuando el Oniria Times publicó un artículo de investigación sobre el asunto. Hubo onironautas que mataron a sus mascotas por sorpresa. Otros las abandonaron. En algunos casos se produjeron reyertas, ya que algunos se resistieron e incluso mataron a sus dueños, lo que empeoró mucho la relación entre las dos especies.

Aunque corrían rumores antes del incidente con el Kabu de Grado Magno sobre una rebelión, la verdad es que los intelidoguis nunca estuvimos organizados hasta que tuvimos que huir precipitadamente de P.D. La mayoría simplemente se largó de la ciudad lo más rápido que pudo en dirección al Bosque Quemado y desde allí a la Costa de las Langostas, con intención de regresar a la Isla de los Kabus -o Isla de las Pesadillas si preferimos el término humano-.

Sin embargo, otros muchos decidimos quedarnos y luchar. Nosotros, los intelidoguis, como nos llamáis los humanos, nos llamamos Awor en nuestra propia lengua. Para nosotros, Palacio de los Deseos también es un hogar. Aunque ahora vivimos en la clandestinidad, por primera vez estamos organizados. El motivo de que la mayoría pusiesen dirección a la Isla de los Kabus es que sabemos que la mayoría de nuestros antepasados vienen de allí. Pero en realidad desconocemos el origen de nuestro pueblo. Desde que nos relacionamos con vosotros, hemos aprendido que vuestro idioma es mucho más desarrollado de lo que conocíamos, hemos aprendido la escritura, y hemos aprendido que tenemos que registrar todo lo que hacemos para dejar un legado a nuestros descendientes. Hemos enviado expediciones a toda la Esfera, y hemos encontrado huevos fosilizados que demuestran que nuestro origen puede no estar en la Isla de las Pesadillas. La Resistencia Intelidogui -o Resistencia Awor si usamos nuestra lengua- no se formó solo para plantar cara a la ira humana: es la semilla de nuestra nueva civilización.

Por eso, para nosotros, los humanos del primer estrato de las Siete Cloacas son a la vez una amenaza y una oportunidad. Cuando May llegó hasta nuestros túneles, pidiendo parlamento, los más viejos de los nuestros la trataron con cortesía y honor, pero requisaron su pistola y su látigo. May no puso objeciones. Los centinelas la llevaron con Grumbo, nuestro líder, donde conversaron a puerta cerrada.

May había ofrecido un Rubí de Aerena a Grumbo en señal de buena voluntad. Este había rechazado. Dijo que cada aworu es libre y que aunque le llaman líder, él no es quién para aceptar regalos en nombre de la Resistencia. Por lo tanto May debía negociar individualmente con el aworu que quisiese guiarla.

Después, alguien la trajo hasta mí. May buscaba un guía de las cloacas y nadie quería ir con ella. Pero yo vi una oportunidad que otros no vieron. La oportunidad de explorar la Esfera. La sed de conocimientos y la necesidad de nuestro pueblo de buscarse a sí mismo me impulsaron a aceptar, pero con una condición. Yo la guiaría hasta Sotopeña para ayudar a sus amigos, y actuaría como guía dentro de las Siete Cloacas. A cambio, ella me permitiría acompañarla en sus viajes y registrar todo lo que viese para beneficio de los Awor. Aceptó sin dudarlo.

Y así es como conocí a May Hawaii y me convertí en su cronista, aunque ha pasado mucho tiempo hasta que he tenido la oportunidad de sentarme a escribir su historia completa.

No tardamos mucho en salir de los túneles de la Resistencia. Aunque May había caído bien entre los Awor, no podía perder ni un momento. Prometió que volvería y traería a los Cazasueños. Yo me había equipado con mi grabadora -que había robado a mi humano cuando me escapé-, mi cuaderno y mis lápices. También había echado en una mochila todo lo que los Awor consideramos de primera necesidad: puñales, vendas y huesos ceremoniales. Solo me dio pena abandonar la biblioteca compuesta de variopintos volúmenes que había ido creando en mi túnel. Me calcé el equipo de cuero endurecido y, aunque noté que May no vestía armadura, me abstuve de preguntar por el momento. Sin embargo, no desaproveché la oportunidad para preguntarle por esos «cazasueños» mientras descendíamos la Larga Escalinata hasta el segundo estrato.

-Es el nombre que le pusimos a nuestro grupo de exploración -respondió ella, con mirada soñadora-. Dentro de los Buscadores, hay muchos cazatesoros. En el Gremio hay un cartel con los artefactos más buscados de Oniria. El primero de la lista es el Tridente Patrono, y aunque todo el mundo lo busca, los Cazasueños somos los que más información, pistas y exploraciones hemos recabado.

-¿Por qué es el artefacto más buscado?
-Porque quien lo encuentre podría desafiar al mismísimo Tiberio. Es un arma legendaria que portaban algunos dioses mitológicos. Además, perteneció a uno de los soñadores más famosos de la Humanidad: Marco Travelero, que está en paradero desconocido.

Durante todo el viaje, May me contó todo lo que había ocurrido desde que desapareció su compañero Marcus Blake, y yo lo grabé todo. Aún tuve que entrevistar al resto de los Cazasueños para recomponer todas las piezas del puzle, pero no quiero anticiparme, cada cosa a su tiempo. El trayecto por el segundo estrato fue relativamente tranquilo. Allí también descendía ocasionalmente el Culto del Fuego, pero desprendían un olor tan característico que era muy fácil esquivarlos. El segundo estrato seguía siendo una cloaca de piedra antigua y rojiza, estructuralmente influenciada por la Cloaca Máxima de la antigua Roma, pero mucho más grande y laberíntica. Además, en ocasiones se abren grandes salones que parecen pertenecer a olvidadas dinastías. Se caracterizaba por tener muchísimos más canales que la primera, muchos ellos navegables. Y también había saltos de agua muy caudalosos. El hedor seguía siendo sofocante y la oscuridad, perturbadora. Del segundo estrato se decía que había sido invadido recientemente por una presencia maléfica que se alimentaba de las alimañas que allí crecían. Había también ciertos hongos muy peligrosos si no se conocían, ya que el contacto con ellos producía unas ronchas en la piel que se extendían muy rápidamente y solo la luz de la luna las curaba. Pero ninguno de estos peligros nos supuso problemas, y pudimos conectar con Sotopeña en medio ciclo.

Lo que ocurrió a partir de ese momento fue lo que me hizo comprender que Oniria es un lugar mucho más complejo de lo que los Awor creíamos.

Por cierto, no me he presentado. Mi nombre es Laina, hermana de Laika, la de la Roja Armadura.